La situación actual que estamos viviendo es confusa,  hay mucho miedo al contagio del virus Covid-19 y esto está provocando que algunas empresas hoteleras estén pensando en instalar cámaras termográficas para controlar los accesos por cuenta propia, sin el debido asesoramiento y sin que exista orden o recomendación del Gobierno.

Para una correcta implantación de estas cámaras térmicas hay varias circunstancias que se deben tener en cuenta y resolver antes de la toma de decisión. Cuestiones tan importantes como garantizar la legitimidad del tratamiento de los datos recabados, la decisión de quien debe realizar los controles de temperatura o la correcta elección de la tecnología, porque no todas las cámaras termográficas son efectivas en su medición de la temperatura, son temas a abordar y a tener claros antes de la implantación de estas cámaras.

Respecto a la legitimidad del tratamiento hay serias dudas. Desde la Agencia Española de Protección de Datos, AEPD, organismo encargado de velar por el cumplimiento de la LOPD y RGPD, mantienen el criterio de que esta tecnología es más intrusiva porque realiza reconocimiento facial, lo que implica el tratamiento de datos biométricos, los cuales pertenecen a una categoría especial de datos que exige contar con garantías reforzadas. También es controvertido el hecho de la posible conservación de toda esa información más allá de su uso para una finalidad concreta. 

Esto quiere decir que, sin que exista una orden expresa del Gobierno, si algún establecimiento usa estas cámaras para recabar y conservar datos biométricos de sus clientes sin un proceso y un consentimiento que esté lo suficientemente legitimado, estaría realizando un tratamiento de datos especiales ilegítimo, vulnerando así el derecho a la protección de datos y a la privacidad, lo que daría lugar a que la AEPD pudiese iniciar “actuaciones de inspección y sanción” atendiendo al GDPR. Es importante reseñar los importes a los que pueden llegar las cuantías de las sanciones, hasta 20 millones de euros o el 4% de la facturación de la empresa. 

Desde el punto de vista jurídico también existe un complejo debate sobre quién debe ejecutar este tipo de controles en los que se toma la temperatura. 

El posicionamiento de la AEPD, siguiendo directrices del Ministerio de Sanidad, es que estos controles deberían ser tomados por personal sanitario acreditado. 

¿Por qué piensa esto la AEPD? Porque si la finalidad de estas cámaras es “garantizar el control de la epidemia” se debe tener en cuenta una orden ministerial de Sanidad que deja claro que un caso sospechoso de positivo por coronavirus no lo es solo por tener fiebre, sino que lo es por múltiples factores, por lo que tener fiebre no significa tener el COVID-19 y debería ser personal sanitario capacitado los que deberían interpretar los datos de salud incluso realizar pruebas complementarias si fueran necesarias para descartar el contagio. Además, una eventual denegación de acceso a un establecimiento hotelero por razones de temperatura estaría desvelando a terceros, que no tienen ninguna justificación para conocerlo, que la persona afectada tiene una temperatura por encima de los parámetros admitidos y que puede haber sido contagiada por el virus. 

Por lo tanto, según la AEPD, estas medidas deben aplicarse solo atendiendo a los criterios definidos por las autoridades sanitarias, tanto en lo relativo a su utilidad como a su proporcionalidad, es decir, hasta qué punto esa utilidad es suficiente para justificar el sacrificio de los derechos individuales que las medidas suponen y hasta qué punto estas medidas podrían o no ser sustituidas, con igual eficacia, por otras menos intrusivas.

Desde un punto de vista tecnológico, la norma UNE-EN IEC 80601-2-59:2019 define los requisitos para el funcionamiento de los termógrafos para su uso en la exploración para la detección de la temperatura humana febril y dice claramente: “para satisfacer los requerimientos esenciales de funcionalidad, la temperatura se debe medir en el lagrimal del ojo; otras zonas no son fiables.” 

Pero la realidad actual es que la mayoría de las cámaras termográficas del mercado no toman la temperatura conforme a la citada norma UNE, por lo que no todas las cámaras termograficas proporcionan tomas de temperatura fiables. La toma de temperatura en otro punto del cuerpo proporciona datos de temperatura no fiables generando así falsos positivos, es decir, datos de salud erróneos, por lo que su tratamiento, así como las decisiones que se pudiesen tomar en base a esos datos, conllevaría múltiples problemas al establecimiento.

Por lo tanto, para la correcta elección de esta tecnología es muy importante recibir el asesoramiento profesional adecuado que nos garantice que la tecnología que escojamos esta homologada, es fiable, efectiva y que cumple la normativa especifica vigente en materia de datos. 

Juan Antonio Just, Managing Director

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